Volviendo a las raíces
Nunca hemos vivido un año mejor para la estética. Y, de aquí en adelante, estamos seguros de que podremos decir lo mismo cada año al que demos la bienvenida. Tenemos la mejor tecnología, y la investigación y el desarrollo de más y mejores equipos y técnicas es imparable. El vínculo entre disciplinas es cada vez más fuerte y más habitual: en la familia hay esteticistas, médicos, nutricionistas, psicólogos… y vuestros resultados, juntos, son insuperables.
Lo tenemos todo. Por eso quizá, y paradójicamente, una de las tendencias que más predominan en este número sea la de volver a (o, más bien, no olvidar) los básicos. ¿En maquillaje? Nos encantan los eyeliner gráficos y los estilismos superelaborados… Pero no te olvides de los básicos: sencillez, caras frescas, los tonos de la naturaleza. ¿En belleza? Sabemos mejor que nunca cómo mejorar la calidad de nuestra piel, pero: ¡la salud de la mente, primero!
En estética, a la par de la aparatología o la cosmética más puntera, está de moda lo de antaño, lo de siempre: escuchar con intención, despertar sensaciones, dar masajes largos, ir a nuestro ritmo, formarnos en lo que ya sabemos, para hacerlo perfecto. ¿Quién no ha dicho alguna vez eso de: “si pudiera volver al pasado, sabiendo lo que sé hoy…”? Pues ahora, puedes.




































































